La reforma educativa se encuentra
comprendida por dos términos bien diferenciados entre sí. El primero de ellos,
se encuentra vinculada con la acción y efecto de reformar o reformarse. Como
verbo su significado es modificar o enmendar algo; se utiliza por ejemplo para
referirse a la restitución de una orden religiosa a su disciplina primitiva.
El segundo concepto, hace referencia a
lo que pertenece o es relativo a la educación; siendo ésta la forma en la que
se denomina el proceso de socialización de las personas. A través de la
educación, las personas asimilamos y aprendemos conocimientos, desarrollando
una concientización conductual y cultural.
La reforma educativa debería impulsarse a
partir de un amplio consenso social, ya que la educación atañe a toda la
sociedad y nunca debe depender de una
ideología o del gobierno de turno. Cuando la reforma educativa obedece sólo a
los intereses de la autoridad del momento, suele tratarse de un emprendimiento
político para difundir una visión sesgada de la realidad y para formar a las
nuevas generaciones de acuerdo al mensaje dominante.
Más allá del componente político, la
reforma educativa puede llevarse a cabo para actualizar los métodos de
enseñanza y para adecuar las asignaturas a los tiempos actuales. La inclusión
de Internet y de herramientas digitales en la enseñanza es una de las
innovaciones presentes en la mayoría de las reformas educativas que se impulsan
en la actualidad. La “reforma estructural a la educación” implica un proceso de
creación de instituciones, de transformación de varias existentes, pero sobre
todo implica adoptar definiciones, responder como sociedad preguntas
fundamentales como para qué educamos, qué se enseña o cuál es el carácter de la
educación pública. El sentido de la reforma será relevante porque tendrá
efectos concretos sobre la realidad. De ahí que, más allá de las lógicas
gradualidades, estas deben sí o sí apuntar hacia un horizonte claro, que no es
otro que aquel que el movimiento estudiantil y la ciudadanía en general ha
asumido como propio: una educación como derecho social y no como objeto de
negocio.
En
Chile es imprescindible el
cambio en el paradigma
educacional, mejor dicho en la
praxis , y con las reformas que
hoy ofrece el
gobierno, muestra que existe una pequeña
posibilidad de llegar
al cambio de estos , a la
modificación del actuar de
los encargados de
dirigir la educación,
sin embargo no es más
que una gran
promesa experimental
formulada desde supuestos
ya que no
sólo con manejar la
cifra de niños
sin educación es
posible realizar un proyecto de la
envergadura que Chile
quiere realizar, además
no se combaten los
temas que realmente se necesitan
tratar, como la pobreza
en la metodología
de enseñanza, el porcentaje
de profesores desmotivados incumpliendo
funciones, el des amor
por la educación y la perdida
de la vocación
en la pedagogía, pero no es
menos la intención
de cambiar las
cosas, ya que es verdad
que hace falta dejar
de lado la segmentación
educacional, fin al lucro; tema
que debería estar
zanjado para nuestros tiempos, co-pago ; terminología nueva, no deja de ser
una burla para
todos los chilenos, que, se supone
verán beneficiados con estos cambios
ya que la necesidad
es hoy , y la promesa es
ver avances claros
dentro de 10 años
más…
El ministro sostiene que “la educación
pública es lo que esencialmente define los contornos de un país”, mientras que
la educación privada “es subsidiaria”. Lo anterior, más allá de la fraseología
de buena crianza, continúa en un plano excesivamente ambiguo para definir el
carácter público de una institución. Entender la educación como un derecho
social y a la enseñanza pública como su tronco central, implica construir un
modelo en que las instituciones estén basadas en la demanda democrática que las
funda. Desde esta lógica, difícilmente podría considerarse plausible que pueda
financiarse una institución que, en primer lugar, no rinda cuentas frente a su
propia comunidad, escogiendo democráticamente a sus autoridades y generando
espacios de participación y control por parte de los actores de su comunidad.
Y, en segundo término, tampoco puede concebirse como tal a una institución que
no responda frente al país, sometiéndose al control financiero de la
Contraloría General de la República, y orientando su investigación, docencia y
extensión, hacia las necesidades del país y no simplemente hacia la acumulación
inconexa de papeles para fortalecer posiciones en el ranking internacional que
esté de moda. Aquellas resultan cuestiones de sentido elemental para recién
comenzar a abrir este debate.
Mejorar la educación municipal y el
perfeccionamiento de los profesores es prioridad. Le siguen gratuidad en la
educación superior, fin al lucro, al copago y a la selección.
Pero para los chilenos las principales
prioridades relacionadas a la Reforma Educacional son: mejorar la educación
municipal y el perfeccionamiento de los profesores.
9 de cada 10 consultados (88,8 por
ciento) cree que la Reforma Educacional es “necesaria” en Chile. Claro está
que Chile pide
cambios en materias educacional, por lo que
es inevitable llegar a
estudiar la reforma que el gobierno nos ofrece ,opinar sobre lo que vemos . lo que nos
entregan y lo que realmente necesitamos,
es difícil encontrar las respuestas
o soluciones exactas; más aún
si tenemos la posibilidad de observar de cerca
el sistema público y visualizar las
reales necesidades que en
ellos se manifiestan pensar que un país va a cambiar su educación con simples propuestas
es de ilusos ya que en ello
juega un rol fundamental
la crianza que
le damos a nuestros
hijos.
De ahí que resulta fundamental para
los tiempos que vendrán tener un horizonte claro, que sea como una brújula que
permita navegar a través de la reforma, permitiendo diferenciar qué aspectos
constituyen efectivamente avances y cuáles, en cambio, responden a meros
gatopardismos orientados a dejar todo como está. Así pues, una reforma cuyo
centro sea el desplazamiento del sentido mismo de la educación desde un bien de
mercado hasta un derecho social, debe saber que todos los metros que retroceda
el mercado serán avances para ensanchar la democracia.